Estaba sola,
en un cafè concert.
se sentía sola,
peor aún sin saber que hacer.
Mirando esa foto en sepia,
esa foto tan familiar,
lloraba, la vieja, lloraba
lloraba sin saber que desear.
Sntía sed, sentía angustia
sin siquiera poder emocionarse;
la vieja miraba la pianola,
y la fue a ejecutar sin acobardarse.
¡Y que mal tocaba la vieja!
¡Qué desafinadas esas blancas, esas corcheas!
pero que bien hacía escucharla,
que bien hacía verla.
Tocate otra fuga, vieja
me haces sentir tan bien;
tocate la cuarentesima,
no importa si de Mozart no tenés ese gen.
Ponete un traje, vieja
ponete un traje de cola,
seguí sintiéndote sola,
pero no dejes de ejecutar la pianola.
Uii, que descargue,,, que bien hace la poesía ¿no?... no tengo gen de alfonsina, pero no me importa, me descargué con la poesía...
comentenn
:):)
Si creo que todos debemos seguir tocando la pianola y vos por ejemplo nunca abandones la poesia, es dificil ponerse a medir metrica y todo pero aunque sea unos versos de vez en vez, esta bien, me voy a leer el nuevo. Leo.
ResponderEliminar